Años 50, una niña está sentada en las escaleras que dan a un pequeño patio. Su madre está lavando la ropa, ha puesto un toldo porque el sol del trópico es abrasador y,mientras lava, canta boleros y coplas. Así fue cómo conocí ese mundo lleno de historias de amores y desamores, a través de la voz de mi madre. Más tarde vinieron las versiones originales. Y de ésas ésta es una de mis preferidas.