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lunes, 16 de marzo de 2026

La muerte de un burócrata.


El tiempo que viví en la Cuba "revolucionaria",once años para ser más exacta, vi pocas películas de producción cubana, el motivo era muy simple: la gran mayoría eran "loas a la revolución" y muy pocas con alguna crítica al sistema que fue impuesto a partir de enero de 1959, además tanto mis amigas como yo preferíamos las películas que venían desde España, Italia o Francia, ahí al menos veíamos "los modelitos" que se usaban y que soñabamos con poder hacernos desde que tuviéramos la tela que nos "tocaba" por la libreta, así pues, pocas películas cubanas vi en el cine, solamente recuerdo Un día en el solar y Lucía. 

Estando ya en España he visto alguna que otra película cuando la han pasado por televisión y una de ellas es la que le da título a la entrada de hoy, está dirigida por Tomás Gutiérrez Alea, quien tiene otras producciones como Fresa y Chocolate, Guantanamera y Memorias del subdesarrollo. El director, siempre que pudo, mantuvo cierta crítica hacia el régimen en muchas de sus películas y viendo las cosas con cierta retrospectiva resulta bastante extraño que muchas de sus obras vieran la luz sin que sufrieran censura o al menos no toda la que se puede esperar de un régimen como el cubano. 

Ficha técnica: 

Director: Tomás Gutiérrez Alea 

Guión: Tomás Gutiérrez Alea, Alfredo del Cueto, Ramón F. Suárez. 

Música: Leo Brower

Fotografía: Ramón F. Suárez

Actores:

Salvador Wood, Silvia Planas, Manuel Estanillo, Gaspar de Santelices. 

Para resumir muy corto: trata de los avatares de un hombre que tiene que sacar un permiso para una exhumación. 

Cuando la estaba viendo me acordé de mi madre que me contó que en una ocasión tuvo que hacer innumerables visitas a un organismo oficial para solicitar un permiso PARA PODER COMPRAR CEMENTO que necesitaba para arreglar la balaustrada de nuestra terraza que ya estaba en muy mal estado. 

Para cualquier persona que no sea cubano la situación que se da en la película le puede parecer exagerado, pero les puedo asegurar que muchas veces la realidad supera la ficción en esa islita del Caribe. 

Dicho esto, a quien no conozca la película y desee verla,  aquí les dejo el enlace. 

Y un último dato: en los créditos iniciales el director da las gracias a varias de las personas que han hecho cine desde, según él mismo apunta, la época de los hermanos Lumiere, si se fijan  hay varios guiños a ésos que él nombra, uno de ellos es muy fácil de adivinar. Así que si quieren mientras visionan la película pueden ir buscando a ver cuántos de esos guiños reconocen. 

Y ahora sí que ya termino  no sin antes recomerdarles que si quieren echar unas buenas risas no dejen de ver esta joyita porque creo que merece la pena. 



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